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viernes, 17 de octubre de 2014

LA MUERTE EN EL CEMENTERIO


Un grupo de adolescentes se divertía un viernes por la noche cuando a uno de ellos se le ocurre un juego: cada uno tenía que realizar una prueba que alguno propusiera. Al principio fueron suaves pero luego fueron incrementándose como correr desnudo por la calle o robar un elemento de una casa vecina. Finalmente llegó el turno de una chica a la que le propusieron clavar una estaca en una tumba del cementerio.
Al principio se negó pero luego de las burlas y críticas de los demás, finalmente se decidió hacer la prueba. Todos fueron hacia el cementerio pero sólo ella ingresó a las sepulturas en medio de la oscuridad de la noche, con muchas sombras y un silencio que oprimía el alma. El miedo se fue apoderando de la joven que sentía como cientos de ojos la observaban y un helado aliento sobre su nuca.

Finalmente eligió una tumba y piso sobre ella, se agachó y clavó con furia la navaja, pero al intentar levantarse, algo la sujetaba al piso….Aterrada intentó zafarse pero seguía estando retenida, por lo que gritó con todas sus fuerzas para pedir ayuda. Sus amigos tardaron un par de minutos en llegar para ver horrorizados el cuerpo de la chica tirado al lado de la tumba, fallecida de un paro cardiaco por el miedo. Lo que la sujetaba a la tumba era la navaja que había clavado minutos antes…

jueves, 16 de octubre de 2014

DYBBUK

La leyenda del dybbuk, surgida de la teología judía, que afirma que se trata de almas que no han podido continuar con el ciclo de las reencarnaciones y vagan por el mundo de los vivos en busca de un cuerpo donde continuar con su existencia (Posesión demoniaca). Estos espectros buscan un lugar donde puedan satisfacer sus deseos y anhelos que no pudieron concretar cuando estaban vivos aunque hay que aclarar que nunca tienen buenas intenciones y la mayoría de las veces cuando un Dybbuk se mete en una persona generalmente acaba mal.
En el dybbuk el mal ha triunfado sobre el bien y por tal motivo intentan huir del castigo divino o acabar con asuntos pendientes. También puede suceder que sean las almas de personas malas como asesinos o violadores aunque en su gran mayoría son seres que se han desviado de la buena senda de Dios como borrachos o drogadictos.
Para poder exorcizar a una persona poseída por un dybbuk, es necesario un rabino experto en la Cabala, junto con otras 10 personas en un círculo dentro la sinagoga y haciendo sonar un cuerno para desorientar al espectro. Mientras se realiza el sonido, se debe leer el Salmo 91 en tres ocasiones para comunicarse con el dybbuk y de esta forma solicitarle que abandone el cuerpo mientras se le indica el camino correcto que debe seguir para traerle paz a su alma.


Como dato curioso, el Dybbuk suele vivir en una caja de madera que debe permanecer cerrada por los siglos… pobre del desafortunado que habra la caja sin saber ya que desatará una cadena de acontecimientos perturbadores en su vida… Si llegaras a ver alguna caja con inscripciones judías cerrada, no trates de abrirla bajo ninguna circunstancia pues has sido advertido.

LA CAMA DE LA BRUJA


Esta historia de terror comenzó a principios de 1987 cuando el matrimonio conformado por Wisconsin y Debby Tallman decidió ir a una tienda de artículos usados para comprar una cama para sus dos hijas. En un principio no la utilizaron y la dejaron guardada en el sótano hasta que finalmente decidieron usarla, sin saber que quizás estaban cometiendo el peor error de sus vidas…

Apenas las niñas comenzaron a dormir en esa litera, empezaron a enfermarse y sentir problemas físicos al margen que se desencadenaron una serie de eventos extraños: la radio cambiaba de frecuencia sin que nadie la tocara, observaron a una terrorífica mujer sentada sobre el colchón en varias ocasiones mientras éstas dormían tranquilamente, las puertas se abrían y cerraban solas, se oían voces extrañas, y aparecían cuervos muertos en la puerta principal de la casa. Cuando esto sucedió llamaron a un pastor, quien apenas ingresó a la casa escuchó una voz de ultratumba que le dijo: “ven aquí”.

Esa misma voz lo fue guiando hasta el sótano, donde un extraño fuego comenzó de repente a emanar en el lugar donde había estado la litera. Inmediatamente apagaron el incendio con un matafuego y tras deliberar con el clérigo, decidieron prender fuego la cama.

Una vez que hicieron esto, se acabaron los problemas para la familia. Según afirma la leyenda se trató de la cama de una bruja que estaba maldita por lo que al quemarla se acabó esa maldición.

viernes, 18 de abril de 2014

EXACTO


LAS SEÑORITAS CANIBALES



Esta leyenda urbana fue muy común en algunas ciudades de Alemania al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Sabido es que después de Mayo de 1945 y tras más de un lustro de guerra, Alemania había quedado devastada y en lugar de sus bellas ciudades ahora se podían ver espantosas ruinas producto de un régimen criminal que había sometido al país durante más de una década y había provocado la invasión de poderosas potencias. Así las cosas, la población sufría incesantemente la falta de los medios de vida más elementales, amén de tener que vivir en medio de los restos de lo que había sido una gran urbe, en el caso de Berlín. Miles de personas se hallaban sin hogar, sin cobijo y sin comida, y la situación no mejoraría en el futuro inmediato. Es aquí donde hace su aparición nuestro misterioso personaje.
No se trata de una leyenda muy conocida, pero los memoriosos sobrevivientes, que eran niños en aquella época, recuerdan que sus padres o parientes solían amenazarlos para que no se internaran en el peligro de las calles repletas de bombas y construcciones derruidas con la advertencia de que podían toparse con un cazador de niños. El relato remite al ominoso cuco o coco, también llamado el hombre del saco o el hombre de la bolsa, pero en esta oportunidad toma un aura aún más siniestra: dada la falta de alimentos y víveres, en especial proteínas, corría el rumor de que una persona o grupos de personas recorrían la ciudad a la caza de niños incautos a los que capturar y matar, para luego cocinar y vender su carne en las calles a un alto precio. De hecho, los historiadores sí hablan de personas que comerciaban con alimentos de dudosa procedencia, aduciendo que se trataba de carne de caballo o de cerdo, pero en general los compradores se abstenían de hacer preguntas, acuciados por el hambre y la escasez.
Ciertos relatos hablan de la existencia de trampas para niños, construidas en las casas a medio caer producto de los bombardeos y la avanzada de los ejércitos. Los chiquillos se metían en ellas para jugar y de pronto el piso cedía y quedaban atrapados en algún sótano, a merced de cualquier voluntad maligna. Sorprendentemente, la mayoría de los casos en los que se hace referencia al canibalismo en Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial, las acusadas de perpetrarlo son en su mayoría mujeres y ancianos, en parte debido a la razón de que un niño entra naturalmente en mayor confianza con una mujer o un viejecito de aspecto apacible. Hasta existe (o existía) un apodo para estas terribles señoras: Fräulein Kannibal, la señorita caníbal. Sin duda que debieron de haber existido exageraciones, pero el rumor acerca de estos asesinatos por hambre y por ambición sonó fuertemente durante al menos los tres años inmediatamente posteriores a la guerra.
Las autoridades de ocupación estadunidenses iniciaron una investigación al respecto luego de recibir varias denuncias, pero no llegaron a obtener ninguna respuesta concluyente. Para no enturbiar las relaciones entre la naciente Alemania occidental y las potencias aliadas, las denuncias se archivaron prontamente, no sin haber dejado un halo de misterio en el derruido Berlín de la segunda posguerra.

ustedes que opinan ?


jueves, 1 de agosto de 2013

TARDE SINIESTRA



Una tarde regresaba a casa de la escuela. El cielo estaba nublado, lleno de nubes oscuras y no tardó prácticamente nada en oscurecer completamente. Desde pequeño había desarrollado un miedo terrible a la oscuridad, ya que por las noches mi madre me contaba repetidas veces la leyenda del perro con botas, un cuento de terror espeluznante que me ponía los pelos de punta.

En fin, pasé frente al parque municipal y se me ocurrió comprar un helado de crema en el kiosco. Don Gilberto, el heladero, me dio un cono de vainilla y proseguí mi camino normalmente.
No obstante, algo llamo poderosamente mi atención. Eran una especie de murmullos provenientes de detrás de los árboles. Temeroso fui hasta donde se escuchaban esos ruidos. Entre los arbustos observé a un hombre inválido que había caído de su silla, antes de que me acercara ayudarlo, vi como un muchacho corrió rápidamente lo ayudó a incorporarse.

El anciano de la silla lo tomó del brazo y exclamó con fuerte voz:

- Estoy muy agradecido, por tan buena acción serás recompensado.

Luego de escuchar eso, me dio coraje, pues pensé que a lo mejor se trataba de un viejo rico que le otorgaría una buena gratificación al joven por sus servicios.

- ¿Por qué no me apuré a auxiliarlo? ¡Con la falta que me hace el dinero!

Ya estaba por retomar mi ruta, cuando el anciano sujetó fuertemente del brazo al muchacho, mientras que con su otra mano le tapó la boca para acallar sus gritos. Quise correr hasta allá, pero las piernas no me respondieron. Era como si estuviera anclado al suelo.

A cuantos de ustedes no les ha pasado que no quieren ver una cosa y sin embargo no pueden apartar la vista de ella. Pues eso precisamente fue lo que me sucedió a mí.

Miré con horror como el anciano mordía el brazo de su víctima extrayéndole hasta la última gota de su sangre. Posteriormente el cuerpo del viejo comenzó a transformarse, quedando convertido en un jovenzuelo.

Instantes después salió caminando de ahí, dejando de lado al chico muerto así como a su silla de ruedas.